A partir del 1 de enero de 2026, el salario mínimo en México aumentará de forma significativa. Este ajuste busca mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, pero también implica que las empresas revisen su estructura de costos, su planeación anual y la manera en que administran su operación.
Para muchas empresas este tipo de incrementos no solo representan un costo adicional, sino una oportunidad para revisar procesos, profesionalizar su administración y adoptar modelos más eficientes que reduzcan fricciones y errores operativos.